La historia de esta foto es depilante.
Un viernes cualquiera en el que iba a trabajar a la secundaria 12 entro a la dirección para saludar y firmar, pero como siempre tengo 10 minutos de más aproveché para mirar la biblioteca y chusmear que podía usar para futuras clases. Allí da que me encuentro con un libro que jamás esperaría ver en una escuela, “Memorias amaranto”, lo agarro y veo que onda. Se trataba de un compilado de cartas de exiliados comunistas chilenos, pero mis ojos se abrirán completamente cuando veo una dedicatoria a la escuela secundaria 12. Rápidamente, agarro a Guillermo, el director, y lo mato a preguntas de cómo llegó ese libro acá, que luego trás ver mi sorpresa me contesta “lo trajo la abuela de Anuk, una alumna”.
Sin dudarlo, le pregunté de qué curso era ella y que esté atento a una propuesta que le iba a hacer. Cuando encuentro a Anuk, una estudiante sumamente creativa, le pregunto cómo era su relación con la abuela y qué le parecería invitarla a la escuela para una charla sobre su militancia y sus vivencias. Anuk, increíblemente alegre, me dice que se quedaba una semana más y después volvía a Francia, donde vive actualmente. Me pasa su teléfono y voy corriendo con la propuesta a Guillermo quién trás conocerme desde hace años ni duda en decirme “si, obvio, Fito”
Luego de charlar por teléfono con Rosa, armamos entre los dos cómo sería la dinámica y los temas que ella quisiera hablar, Me acuerdo que me dice “mirá que son temas muy delicados, ¿Estás seguro de querer tocarlos?” Obviamente que mi intención siempre fue que ella vaya viendo como era el escenario que se iba dando con lxs estudiantes y que se sienta libre, pero teníamos que hacer un recorte, porque era tremendo por todo lo que pasó.
Llega el día, vamos todxs al comedor y Rosa con su micrófono. La propuesta era contar sus vivencias en una entrevista con oportunidad de preguntas para lxs estudiantes. Para resumir, paso el temario que se desarrolló.
Rosa empieza hablando de su juventud en Valparaíso y cómo fue su militancia en la JJCC, explicando su adolescencia y su participación en el centro de estudiantes del Liceo N°1 de dicha localidad. Luego relata, sin entrar en detalles, su captura por parte de la dictadura de Pinochet (así ella lo quiso cuando vió el podium de estudiantes que escuchaban atentos). Luego explicó por arriba las causas de su secuestro en el Cerro O´Higgins y cómo pudo escapar y exiliarse a los 17 años de edad un 5 de septiembre de 1974 luego de varias detenciones y torturas que sufrió. Aquí hago una pausa y explico que luego de saber el nombre completo de Rosa, busqué si había algún testimonio en la web para corroborar algunos datos y descubrí este link que comparto para leer el testimonio completo: https://www.memoriaviva.com/testimonios/testimonio_de_Rosa_Gutierrez_Silva.htm
Dicho esto, sigo.
Trás terminar de relatar su experiencia con una excelente bajada pedagógica, pasó a contar su experiencia en la Argentina, sobre como logra entrar a la facultad de medicina y su paso a la clandestinidad al iniciar la dictadura cívico-militar en nuestro país en el marco del Plan Cóndor. En la línea de tiempo que ella va trazando explica el miedo de la vuelta a la democracia aquí pero no allá, en Chile, ofreciendo su testimonio recién en 1986. Luego de recibirse de médica, en Argentina, decide ir a trabajar al Norte con los pueblos indígenas, especialmente con los Qom. Realmente, una trayectoria de vida que fue constante en toda su vida de acuerdo a sus convicciones políticas, sin dejar de militar hasta el día de hoy con su libro de memorias donde recoge las experiencias de exiliados chilenos y sobrevivientes. Un libro que me regaló y que hoy anda dando vueltas en Río Gallegos, ya que tengo grandes amigos de orígenes chilenos y, en uno de ellos su madre fue militante comunista chilena.
Sin saberlo, y con el tiempo, algo que parecía tan cerrado en el ámbito escolar, terminó atravesando mis vínculos más preciados. Ciertamente, existe una memoria colectiva que nos encuentra tantas veces cómo sea posible. Acá es cuando digo que no tengamos miedo, como docentes es importante estar atentos a estas historias, a empatizar y traerlas a nuestra comunidad, a seguir trabajando el “nosotros” en el territorio, como me dijo Adriana en el auto cuando veníamos de Zárate. Estamos hablando de familiares de estudiantes, que debemos reconocerlos como sujetos históricos y conectar sus historias con la nuestra. La historia que solo se focaliza en “próceres” y “héroes mitristas” invisibiliza a nuestros vecinos, compañeros y estudiantes de la escuela en lo que es nuestra historia.
Hay un libro de primer año de ciencias sociales hermoso que dice en uno de sus textos “todos somos protagonistas de la historia”, y con los años entendí ese significado, significado que trabajo hasta el día de hoy.
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